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El silencioso trabajo de la iglesia católica en la cárcel de Valparaíso

En abril del 2016 comenzó a funcionar al interior del Complejo Penitenciario de Valparaíso el “Espacio Mandela”, iniciativa de la capellanía nacional católica que busca capacitar a la población penal y que en el caso del establecimiento penitenciario porteño ya ha permitido certificar a más de un centenar reclusos.

La población con la que trabaja la iglesia no es cualquiera. Se trata, en el caso de los varones, de reclusos del módulo 104, que alberga a condenados de mediano y alto compromiso delictual, reincidentes y con antecedentes de faltas o sanciones de carácter grave al régimen interno. Por el lado de las mujeres, éstas son condenadas que residen en el módulo B del Centro Penitenciario Femenino ubicado en el mismo recinto.

De estos blocks salieron los 40 internos que este martes participaron en la ceremonia de certificación efectuada en el complejo porteño y que fue presidida por el director regional de Gendarmería, comandante Walter Muñoz.

La máxima autoridad regional de la institución verde boldo destacó tanto la labor que lleva adelante la iglesia, como el compromiso de los reclusos.

“Desde el año 2016 la capellanía católica viene haciendo este trabajo en el Complejo Penitenciario de Valparaíso. El compromiso de ellos, sumado al de los internos e internas que han formado parte de los programas de capacitación, ha permitido que ya sean más de cien los reclusos que han sido certificados por la OTEC Acción Emprendedora”.

“La iglesia católica está entregando herramientas reales de reinserción a quienes quieren cambios en sus vidas. Esto se suma al propio esfuerzo de las usuarias y usuarios de nuestro sistema y que han entendido este apoyo y le han puesto harto ímpetu. De verdad yo a ellos los felicito”, añadió Muñoz.

Un ejemplo de esta constancia y los beneficios de ella es el de Macarena Osorio, quien gracias al Espacio Mandela hoy puede obtener dinero por medio de la construcción de muebles.

“Ha sido buena la experiencia del Mandela porque nos ha enseñado hartas cosas. En el ámbito laboral me siento súper preparada para hacer cosas en la calle. He ganado plata gracias al Mandela y he podido ayudar a mi familia. He hecho cómodas, repisas, cofres, esquineros. Veo un buen negocio y le he tomado cariño a esto. Ahora estamos en un curso de verano y he hecho muchas cosas para vender”.

En cuanto al futuro de la iniciativa religiosa, el capellán nacional, Luis Roblero, sostuvo que la actual situación del plan en el establecimiento penitenciario de Valparaíso “nos da pie para comenzar las otras etapas de intervención, la psicosocial, que es la más relevante y fundamental, y comenzar con el trabajo intrapenitenciario. Al ser una intervención integral, una vez que hemos logrado estabilizar la capacitación laboral damos los otros pasos”.

El capellán católico agregó que se mantendrá el número de personas en el programa (50 hombres y 50 mujeres), pero se espera incrementar la infraestructura.

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