Un aceite natural chileno muestra potencial para ser un tratamiento más seguro y eficaz contra el cáncer

Investigadores de la Región de Valparaíso han logrado caracterizar el aceite esencial del Queule (Gomortega keule), un árbol endémico de Chile, demostrando que tiene la capacidad de atacar células de cáncer de mama, próstata y colon.

El hallazgo, publicado en la revista Frontiers in Pharmacology, cobra especial relevancia porque los tratamientos oncológicos actuales afectan indiscriminadamente a células sanas y tumorales. El aceite de Queule, en cambio, mostró una actividad citotóxica más selectiva.

Este avance, realizado en el marco del Núcleo Milenio de Bioproductos, Genómica y Microbiología Ambiental (BioGEM), podría inspirar el desarrollo de terapias más seguras y con menos efectos secundarios para pacientes con cáncer.

Para el Dr. Iván Montenegro, Académico UV e Investigador Principal BioGEM, el inicio de este hallazgo vino de la mano con un sentido de identidad territorial y ciencia, agregando quepreviamente se había analizado la corteza de Queule y publicaron sus estructuras químicas únicas. Nos dimos cuenta de que este árbol era un vestigio evolutivo presente en el sur de Chile sin estudios científicos profundos”.

“Esta especie es sobreviviente de la época de la megafauna. Se cree que sus frutos eran dispersados por animales como los gonfoterios, que los consumían y esparcían las semillas a través de sus heces. Cuando estos se extinguieron, las poblaciones del árbol quedaron aisladas geográficamente: unas en la Región del Biobío, otras en La Araucanía. Esta separación generó diferencias químicas significativas, abriendo paso a su investigación. Entonces nos preguntamos si tendría propiedades citotóxicas, y esa fue la razón principal del estudio”, agregó.

Potencial terapéutico y riesgo ecológico

El equipo de investigación comparó el efecto del aceite de Queule con dos fármacos de quimioterapia convencional y constató que el aceite es más selectivo: daña preferentemente las células malignas y afecta en mucha menor medida a las sanas, mediante un estrés oxidativo que desencadena la apoptosis o muerte celular programada.

Pero antes de pensar en una terapia clínica, los investigadores enfrentan un obstáculo ético y científico: la propia supervivencia del árbol, lo que conllevó a que el grupo ya esté desarrollando técnicas de propagación in vitro (meristemas, callos, esquejes), similares a las que han desarrollado para otras plantas chilenas como los culenes.

“Si no los multiplicamos, corremos el riesgo de extinguir la especie trabajando directamente con ella. Además, como cada población tiene una composición química distinta, es necesario estandarizar la materia prima. Por eso, un eventual fármaco a partir de este aceite requerirá más años de estudio y de trabajo colaborativo entre universidades”, añadió el Dr. Montenegro.

Esta investigación es fruto de una colaboración regional de ciencia de frontera en el marco del Núcleo Milenio BioGEM, con participación de la Universidad de Valparaíso, la Universidad de Playa Ancha, la Universidad Técnica Federico Santa María y la Universidad de Catania (Italia). Fue impulsado por los investigadores Iván Montenegro, Alejandro Madrid, Valentina Silva, Alessandra Russo, Alejandra Moller, Elizabeth Sánchez, Joan Villena y Carlos Jara-Gutiérrez.

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