A dos años de su entrada en vigencia, la Ley Karin ―que nació por la necesidad de dar protección a las personas ante el acoso laboral y sexual en el trabajo― evidencia preocupantes deficiencias, anomalías y “cuellos de botella”, con dolorosas consecuencias para los afectados.
Investigaciones que exceden todos los plazos, la desigual determinación de medidas de resguardo y la existencia de denuncias falsas o maliciosas, que afectan la presunción de inocencia, son solo algunos de los problemas que la periodista Sandra Reyes León identifica en el libro “Se acata pero no se cumple: los claroscuros de la Ley Karin”, una investigación periodística que busca exponer las falencias de la norma pero, al mismo tiempo, proponer posibles soluciones para que la ley cumpla, en un amplio sentido, su propósito de protección y prevención de todos los trabajadores.
El libro, que forma parte de la colección Expedientes de editorial Narrativa Punta Aparte, será presentado el jueves 30 de julio, a las 18:30 horas, en la Sala Aldo Francia del Palacio Rioja, en calle Quillota 214, Viña del Mar, con la participación de la periodista Rosa Zamora, la editora Marcela Küpfer y la autora Sandra Reyes.
“Se acata pero no se cumple” aborda aspectos legales, laborales y personales sobre esta normativa que, en sus primeros dos años, registra casi 70 mil denuncias ingresadas, de las cuales el 60% no calificó como Ley Karin. Detrás de estas cifras, se esconden sumarios eternos, sobrecarga para los actuarios y fiscales, afectaciones al servicio público y, sobre todo, un fuerte impacto sobre el clima laboral y sobre las personas injustamente involucradas.
ANÁLISIS Y PROPUESTAS
La investigación analiza la historia de la ley, los diversos dictámenes de la Contraloría y oficios de la Dirección del Trabajo, los protocolos preventivos, los procedimientos de investigación y las cifras; además, recoge testimonios y opiniones de expertos, que debaten sobre sus alcances.
“Desde el punto de vista de este análisis, parte del problema radica en que ni la Ley Karin ni su reglamento (Decreto 21) permiten el control de admisibilidad de las denuncias, lo que facilita la presentación de acusaciones falsas. Si no hay una barrera de entrada que filtre o desanime la presentación de acusaciones de diversa índole, el empleador queda prácticamente obligado a iniciar investigaciones que no se enmarcan en la definición de acoso laboral, lo que implica malgastar recursos y tiempo”, explica la periodista.
“En un plano operativo, la consecuencia es que se afecta gravemente uno de los principios de la Ley Karin: la celeridad. La respuesta institucional se hace cada vez más lenta. Los sumarios no cumplen los plazos establecidos. La eternidad afecta el debido proceso en las investigaciones”, agrega.
Entre las propuestas que recoge el libro para subsanar las dificultades, figuran incorporar el control o examen de admisibilidad en la ley o en su reglamento; e instaurar un sistema de mediación voluntaria previa o mecanismos alternativos de resolución de conflictos en el ámbito del acoso laboral, para fortalecer la cultura del diálogo. “Ambas propuestas se basan en que el 60 por ciento de las denuncias no se relaciona con hechos de acoso laboral. Esta cifra revela la urgencia de capacitar a los trabajadores sobre la conceptualización clara y precisa de las conductas y acciones que sí lo son”, explica.
Estas medidas, agrega, “tendrían un impacto significativo a la hora de descongestionar el sistema investigativo, que cada vez se hace más lento, afectando el debido proceso. De esta manera, se podría frenar la judicialización innecesaria para que el sistema responda a la demanda real y no desvíe recursos a investigar asuntos de simple convivencia laboral”.
“ESPERO QUE SIRVA DE ORIENTACIÓN”
Con una extensa trayectoria en medios de comunicación y en el servicio público, la periodista Sandra Reyes, Magister en Comunicación y Periodismo de la PUCV y ex secretaria del Colegio de Periodistas, revela en este libro su propia experiencia con la Ley Karin, a modo de ejemplificar una situación que afecta a muchos trabajadores.
―¿Qué te motivó a hacer esta investigación periodística?
―Mi experiencia personal me llevó a investigar las denuncias falsas y cómo se aplica la Ley Karin en el sector público, para que sirva de orientación a quienes se han visto afectados por hechos similares. Me propuse no quedarme en el dolor de lo significa estar suspendida de mi trabajo desde el 10 de noviembre de 2025 a la fecha. Para mí la medida es desproporcionada e injusta, porque la denuncia que sirvió de fundamento para instruir el sumario fue descartada.
―En el libro cuentas que desempolvaste las herramientas del periodismo de investigación. ¿Cómo fue para ti el proceso de escribir sobre hechos y a la vez entregar tu testimonio?
―Desde que empecé a escribir, decidí que mi historia no es el aspecto central del libro, porque me interesaba más profundizar en la aplicación de la Ley Karin y las consecuencias para los trabajadores, particularmente para los funcionarios públicos. Mi testimonio sirve para ejemplificar lo que puede suceder, pero lo relevante está en el análisis que entrego a la comunidad para que pueda conocer la norma a través de documentos, cifras, entrevistas a expertos, etc.
―¿Qué importancia le das al periodismo de investigación en el ámbito legal?
―Para mí tiene una gran importancia, porque muchas leyes que provocan gran impacto en la vida personal y laboral, no se conocen profundamente. El alcance parcial o fragmentando, solo a través de las noticias, no permite que la comunidad acceda a visiones analíticas de fondo que apuntan, como es mi propósito, difundir derechos y deberes, para vincularnos de una manera más responsable en la sociedad y en los entornos laborales.
El libro “Se acata pero no se cumple” está disponible en www.yalibros.cl y próximamente en librerías.
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