Con la llegada de los meses más fríos a Chile, el aumento de las enfermedades respiratorias vuelve a poner a prueba la resiliencia del sistema de salud y de la infraestructura pública. Durante esta época, la rápida propagación de diversos virus estacionales encuentra su escenario ideal en los lugares cerrados y con alta afluencia de público.
Espacios como centros comerciales, aeropuertos, terminales de transporte, grandes edificios corporativos y salas de espera en clínicas u hospitales, entre otros, reciben a miles de personas diariamente. En estos entornos de altísimo flujo de visitantes, las superficies de contacto compartido se transforman en vectores silenciosos de contagio. Una higiene de manos deficiente en estos recintos masivos puede acelerar drásticamente las tasas de transmisión comunitaria, afectando tanto la salud pública como la productividad operativa del país debido al ausentismo laboral.
«En espacios donde transitan miles de personas al día, como un terminal aéreo o un gran mall, un baño mal equipado deja de ser un simple problema de mantenimiento y se convierte en un riesgo directo para la salud. Sabemos que la prevención comienza con la infraestructura sanitaria correcta, la cual debe ser capaz de soportar la alta demanda garantizando una higiene segura, rápida y sin interrupciones para el usuario», advierte Francisco Salamé, director comercial de Tork® en el Cono Sur.
El reto de la higiene en espacios masivos
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el simple hábito de lavarse las manos de forma adecuada con agua y jabón puede reducir la transmisión de virus respiratorios en un 50 %, y en algunos casos estacionales específicos, esta prevención puede llegar a mitigar hasta un 70 % el riesgo de contagio.
Sin embargo, los expertos sanitarios advierten que el proceso de lavado queda completamente anulado si el secado posterior es inadecuado. Un lavado verdaderamente efectivo requiere fricción con agua y jabón durante al menos 30 segundos, seguido de un secado completo con toallas de papel de un solo uso. La fricción mecánica que ejerce el papel sobre la piel es un factor clave, ya que remueve físicamente los patógenos restantes y elimina la humedad profunda, asegurando un ciclo de higiene perfecto.
Aquí radica uno de los mayores desafíos para la administración de instalaciones en lugares de alta circulación: garantizar que los insumos nunca se agoten durante las horas punta. Los cuellos de botella en los baños públicos no solo generan una mala experiencia para el visitante, sino que empujan a los usuarios a saltarse el paso crucial del secado, abandonando el recinto con las manos húmedas, un estado que facilita la proliferación y propagación bacteriana.
«Garantizar la disponibilidad constante de papel en recintos masivos ya no es una opción estética o de simple confort, es una decisión estratégica y operativa para frenar los contagios cruzados», enfatiza Francisco Salamé.
A medida que el invierno avanza en el país, la modernización de los recintos de gran concurrencia requiere soluciones de ultra alta capacidad para el tráfico pesado. Sistemas de dispensación continua como Tork PeakServe® responden directamente a este desafío operativo. Al utilizar recambios comprimidos que permiten almacenar hasta un 250 % más de toallas que los dispensadores tradicionales, se reducen drásticamente los tiempos de reposición para el personal de limpieza y se eliminan los bloqueos.
Al asegurar un flujo ininterrumpido de toallas de papel de un solo uso, dispensadas en tan solo tres segundos y con un diseño completamente sin contacto, este tipo de innovaciones se convierte en la primera línea de defensa estructural para cuidar la salud de la ciudadanía en movimiento.
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