Salud Circular invita a observar nuevos índices de obesidad infantil más allá de la alimentación

A comienzos de este mes la JUNAEB, dio a conocer los resultados del Mapa Nutricional 2025, con cifras que evidencian una realidad preocupante: la obesidad en niños y niñas va en aumento, por lo que es urgente incorporar estrategias que contribuyan a reducir estos  índices.

Si bien los resultados no son auspiciosos, el instrumento entrega datos relevantes para identificar las causas de este aumento sostenido, y por sobre todo para la toma de decisiones que permitan revertir el escenario, entendiendo que los malos hábitos alimenticios también tienen su origen en factores sociales, territoriales y del entorno.

Sandra Lanza Sagardia, presidenta de la fundación Salud Circular, sostuvo que la obesidad infantil es una problemática que debe ser abordada desde un enfoque integral, que considere aspectos relativos a la alimentación, pero que además permita identificar qué factores sociales, ambientales y de otra índole podrían estar propiciando la alza en los índices.

“Desde la Fundación Salud Circular creemos que es fundamental avanzar en estrategias intersectoriales que involucren a las familias, las comunidades, el sistema educativo y las políticas públicas. Si además se abordan los determinantes sociales, ambientales y culturales que influyen en la alimentación y el bienestar, podremos frenar el aumento de la obesidad infantil y promover una vida más saludable para las nuevas generaciones”, puntualizó Sagardia.

En la actualidad Salud Circular se encuentra desarrollando dos proyectos que tienen por finalidad ser un aporte en esta área: Escuelas que Cuidan y el Programa de Formación Docente. Ambas iniciativas buscan promover hábitos saludables y la generación de acciones comunitarias y territoriales que promuevan el bienestar y una mejor salud para las personas.

Carla Bonatti Paredes, vicepresidenta de Salud Circular sostuvo que un niño o una niña que no tiene opciones de desarrollar actividad física de manera permanente; que no tiene acceso a espacios para el libre esparcimiento; que no puede alimentarse de manera equilibrada; y que vive en lugares poco seguros que limitan su movimiento y desplazamiento, con seguridad tendrá efectos en su salud y bienestar en la infancia, y en su posterior adultez. Por lo mismo se requiere de estrategias y acciones que observen y consideren estos factores para hacer frente al problema.

“Los resultados del Mapa Nutricional 2025 de la JUNAEB muestran que la obesidad infantil sigue siendo un desafío urgente para el país. No se trata solo de regular lo que comen los niños y niñas, sino que también observar los contextos en que se desarrollan sus vidas. Cuando no existen espacios seguros para jugar, cuando el acceso a actividad física es limitado o cuando las familias no cuentan con entornos que faciliten una alimentación equilibrada, la salud y el bienestar de las infancias se ven directamente afectadas. Por eso es clave avanzar hacia estrategias integrales que involucren a las comunidades, las escuelas y las políticas públicas, de modo de crear entornos que realmente favorezcan hábitos saludables y oportunidades de desarrollo para todas las infancias”, sostuvo la profesional.

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