En la última década, las personas afectadas por cáncer en el país y a nivel internacional han ido en aumento, desafiando a los sistemas de salud a buscar nuevos modelos de atención y abordaje desde la prevención, el tratamiento y/o los cuidados paliativos. En este escenario, la cifra de adultos mayores con patologías oncológicas también ha crecido, lo que ha exigido a los equipos tratantes, buscar modelos de atención acordes a las necesidades de este grupo poblacional, por un lado evitando el sobretratamiento y por otro, equilibrándolo con la legítima necesidad de ser tratado oportunamente y de acuerdo a su condición biomédica.
Es así como la Dra. Nikol Araya Vallejo, médico internista y geriatra de Universidad de Chile, inició hace 4 años atrás un modelo que partió en el Hospital Dr. Gustavo Fricke de Viña del Mar y que luego “exportó” exitosamente, al Hospital Geriátrico La Paz de la Tarde de Limache, que busca enfocarse en este grupo de personas mayores, estableciendo un modelo a la medida de cada paciente, como explica:
“Este modelo es una forma de evaluar a los pacientes mayores con cáncer, en el Hospital Geriátrico, tenemos nuestro propio box, damos espacio a toda la red, recibimos casos de todos los Hospitales, de todos los Comités Oncológicos para la evaluación oncogeriátrica. Trabajamos en conjunto con toda la especialidad, en estos momentos estamos recibiendo de todos los hospitales, desde Hematología, Cirugía Digestiva, de Ginecología, Urología, en realidad todas las especialidades están mandando a sus pacientes mayores. Disponemos de un protocolo de derivación que plantea que todos los mayores de 75 años deberían ser evaluados. Así, de manera multidisciplinaria, le preparamos (al médico tratante) un informe para que pueda conocer a su paciente, eso es lo que busca”.
Evaluación geriátrica integral: social, funcional, mental y biomédica
De acuerdo a lo que explica la Dra. Araya, la oncogeriatría nace en el mundo con la visión que los pacientes mayores no son solo un rut o una edad, “Antes solo por la edad, trataban en forma excesiva a los pacientes, o no los trataban, pensando en que no iban a tolerar los tratamientos, que podían ser quirúrgicos o de quimioterapia o cualquier tratamiento relacionado con el cáncer. Entonces, en el mundo hace años, se dieron cuenta que, en el fondo, sobre tratábamos a pacientes que no lo toleraban y generaban muchas toxicidades o pacientes que no los tratábamos, sólo por mirar el número del carnet, sólo por la edad, entonces de ahí nace esta visión, donde empiezan a mostrarnos que la mejor forma que se ha visto hasta ahora, es a través de la valoración geriátrica integral, en que uno evalúa al paciente en los cuatro pilares de la vida, ahí está la diferencia: lo evalúo en lo social, tengo que ver quién lo va a apoyar, si le van a hacer un tratamiento, quién lo va a cuidar, cómo está su red. Si lo voy a poder rehabilitar, cómo va a andar en lo funcional, porque tengo que saber qué musculatura tiene, cómo logra hacer sus actividades de la vida diaria, cuánta marcha tiene, porque el músculo es una gran reserva para las terapias que van a ser potentes en cáncer, como las quimioterapias y el músculo me va a influir mucho en un paciente quirúrgico. El otro punto es lo mental, si yo tengo un paciente que está deprimido o un paciente con deterioro cognitivo avanzado que lo quiero someter a tratamientos que no van a mejorar su calidad de vida, a lo mejor tengo que ajustar los tratamientos del paciente. Y por otro lado, lo biomédico, ahí nos enfocamos en la polifarmacia, para evitar la malnutrición, un paciente técnicamente puede ser muy bien operado, con un mejor tratamiento, pero si no lo tengo bien nutrido, lo más probable es que no funcione. Entonces, lo que busca la geriatría es dar esta visión 360°, integral del paciente y hacerle un traje a medida del paciente”
Prehabilitación antes que rehabilitación
El paradigma en la atención cambia, ya no se trata de tratar las consecuencias de una intervención, sino anteponerse a la acción de salud, con el fortalecimiento del paciente en todas sus variables biomédicas, diagnosticando y preparando la mejor respuesta terapéutica para cada cual, “Este tipo de tratamiento se llama prehabilitación, lo que uno busca es prehabilitar, no rehabilitar, porque cuando ya lo operé, ya estoy tarde. Entonces, lo que buscamos es tomar al paciente cuando el cirujano lo solicita, y lo prehabilitamos, lo traemos al Hospital, lo hospitalizamos con todo el equipo, porque el geriatra no trabaja solo en esto, hay un equipo atrás, desde la enfermera kinesiólogo, TENS, la odontogeriatra, etc, le hacemos el plan nutricional, el plan de ejercicios, se le ajustan los medicamentos, se controla la polifarmacia con tal que este paciente vaya en las mejores condiciones posibles, tanto para que le vaya bien en la cirugía y para que cuando salga de esto, no quede tan frágil y que este paciente después, al retorno al hogar, no se vaya a la cama. Si era un paciente funcional, que logre recuperar su funcionalidad, que pueda retomar su vida”, destaca la Dra. Araya.
Si es necesario, los pacientes se recuperan del alta del postoperatorio en el Hospital Geriátrico de Limache, la Dra. destaca pacientes, por ejemplo, de cirugía digestiva, “Si el médico tratante cree que es necesario que venga con nosotros, se coordina, pasa muchas veces en los cánceres digestivos, en que el paciente termina el post operatorio en su Hospital de origen y en vez de irse a su casa, se traslada acá, porque necesita manejo más intensivo, (por ejemplo, kinesioterapia o fonoaudiología)”
Calidad de vida del paciente por sobre todo
En este modelo de trabajo, la familia o las redes de apoyo son fundamentales: “Los pacientes que entran aquí no lo hacen solos, entran con un familiar, y a través de la gestión oncológica, trabajamos con ellos. Todas las personas que pasan a Comité Oncológico y se defina que tiene que venir a Oncogeriatría, lo hacen, se presentan los casos, mandan una interconsulta y evaluamos si va a ir a cirugía, si va a ir a quimioterapia, a veces los pacientes no lo comprenden bien y uno también los ayuda en ello y también a los doctores y al Comité Oncológico, a optar por un nuevo enfoque en el tratamiento o por algo paliativo, respetando también los deseos del paciente. Entonces, el geriatra pasa a ser un apoyo, para cambiar el foco del tratamiento, a lo mejor su tratamiento no va por una cirugía invasiva, o por una quimioterapia. El objetivo del geriatra va a ser siempre, buscar la calidad de vida del paciente”, destaca Nikol Araya.
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