Con el inicio del calendario tributario, más de 1,2 millones de contribuyentes, principalmente empresas, deberán presentar sus Declaraciones Juradas ante el Servicio de Impuestos Internos (SII) y cumplir con las obligaciones previsionales a través de Previred, informando ventas, remuneraciones, retenciones y otros pagos correspondientes a meses que suelen registrar menor actividad económica. Este proceso, que antecede a la Operación Renta 2025, implica el envío de millones de registros que alimentan el sistema de fiscalización anual del organismo.
Para las pequeñas y medianas empresas, el desafío no es sólo administrativo. Es financiero.
Según datos de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), las pymes concentran cerca del 98 % del total de empresas del país, pero enfrentan mayores restricciones de acceso a crédito que las grandes compañías. A esto se suma que, de acuerdo con el Informe de Estabilidad Financiera del Banco Central de Chile, los plazos promedio de pago entre empresas pueden superar los 30 días, mientras que las obligaciones tributarias, previsionales y salariales operan con vencimientos mensuales o inmediatos.
De acuerdo con análisis del mercado de pagos y reportes sectoriales, una proporción relevante de facturas en el segmento pyme se paga fuera de plazo, lo que incrementa los días promedio de cobro y presiona el capital de trabajo necesario para seguir operando y vendiendo. En paralelo, el escenario financiero sigue siendo exigente y el acceso al crédito mantiene criterios más restrictivos que en años previos, especialmente para empresas de menor tamaño.
“El problema no es la falta de actividad. Muchas pymes están vendiendo, pero financian involuntariamente a sus clientes, empresas grandes por lo general, mientras deben cumplir con el Estado en plazos mucho más cortos. Ese descalce es el que genera mayor presión en esta época del año”, señala Christián Real, CEO de Chita
Qué deberían hacer las pymes ahora
Frente a este escenario, la recomendación no es reaccionar cuando el vencimiento ya está encima, sino anticiparse. Proyectar los flujos de caja con al menos 60 días de anticipación, incorporando impuestos estimados, cotizaciones y costos fijos y variables, permite visualizar brechas antes de que se conviertan en urgencias. Separar las provisiones tributarias del capital operativo evita utilizar recursos destinados al fisco para cubrir gastos corrientes.
Revisar activamente las cuentas por cobrar y acelerar la gestión de facturas próximas a vencer puede liberar liquidez inmediata sin asumir deuda estructural. En ese contexto, el factoring se consolida como una herramienta eficiente de capital de trabajo, ya que permite anticipar el cobro de ventas a plazo y convertirlas en recursos disponibles en pocas horas.
A diferencia del crédito tradicional, el factoring se basa principalmente en la solvencia del pagador de la factura y no en el historial financiero de la empresa, lo que amplía el acceso a financiamiento sin generar endeudamiento adicional. Utilizado con anticipación, permite alinear el flujo de caja con el ritmo real del negocio.
Desde Chita, fintech líder en factoring en el país, sostienen que el verdadero cambio está en profesionalizar la gestión del capital de trabajo. “Muchas pymes operan sin un área financiera dedicada y enfrentan problemas de liquidez cuando el descalce ya es inminente. Con más de 330 mil facturas financiadas y 84 mil empresas registradas en la plataforma, hemos observado que quienes anticipan su flujo de caja logran enfrentar este período con mayor estabilidad”, señala Real.
El inicio del año tributario no debería vivirse con estrés de flujo de caja, sino como una instancia para ordenar la gestión financiera y retomar el ritmo del negocio tras los meses de menor actividad.
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