La presencia del virus de la Influenza Aviar Altamente Patogénica (IAAP) H5N1 en el territorio antártico se ha convertido en una prioridad científica en los últimos años. Investigadores e investigadoras, tanto nacionales como extranjeros, colaboran actualmente para hallar soluciones y generar evidencia que permita comprender la dinámica de circulación del virus en la fauna silvestre de la región antártica.
Aunque la influenza en la Antártica ha sido estudiada por más de una década, el Instituto Antártico Chileno (INACH) mantiene desde hace tres años un programa sistemático de monitoreo en conjunto con el equipo liderado por el Dr. Víctor Neira Ramírez, investigador y académico del Departamento de Medicina Preventiva Animal de la Universidad de Chile. Este esfuerzo colaborativo consiste en el análisis de muestras ambientales y biológicas de fauna silvestre —incluyendo a ejemplares sanos, enfermos y fallecidos— para detectar de manera temprana el virus en la región.
Sobre el avance territorial de este patógeno, el Dr. Neira precisó que, aunque el virus continúa expandiéndose en la región, aún no se ha registrado un impacto a gran escala en las poblaciones de animales. A la fecha, se ha detectado el patógeno en un número acotado de ejemplares fallecidos de especies como cormorán antártico, pingüino Adelia, gaviota dominicana y lobo fino antártico. No obstante, el equipo de investigación mantiene otras muestras aún en proceso de análisis para determinar el alcance total de especies.
Neira señala que “en la mayoría de los sitios evaluados no se ha observado una mortalidad masiva generalizada, y el estado de varias colonias parece no verse alterado. Sin embargo, existen sitios donde la mortalidad es mayor y donde la vigilancia debe mantenerse intensiva”.
Respecto a los resultados obtenidos durante esta campaña, el Dr. Marcelo González, investigador del Departamento Científico del INACH y director del Proyecto Nodo Antártico, destacó la rigurosidad de los protocolos vigentes: “Los hallazgos positivos a H5N1 detectados tanto este año, como los años previos, se derivan al Servicio Agrícola Ganadero (SAG) para una confirmación final, como parte del protocolo que tenemos”.
Aunque no se han detectado variaciones significativas ni un aumento en la propagación de la influenza respecto al periodo anterior, es fundamental comprender la metodología de diagnóstico. El proceso utiliza dos tipos de análisis: primero o cuando no existe laboratorio cerca, se realiza un test rápido de antígenos (similar al que se emplea para el COVID-19), que permite una detección preliminar pero cuya fiabilidad no resulta ser absoluta. Por ello, se aplica también una prueba de PCR en tiempo real, técnica de alta precisión que cumple la función confirmatoria definitiva. Según explica el Dr. González, “tras un test rápido, todos los hallazgos sospechosos de gripe aviar se chequean mediante PCR en tiempo real”.
Por otra parte, uno de los proyectos desarrollados en la reciente LXII Expedición Científica Antártica (ECA 62) a bordo del buque Betanzos permitió al INACH, en coordinación con la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias (FAVET) de la Universidad de Chile, ampliar la cobertura hacia sectores remotos de la costa occidental de la península Antártica.
Este despliegue fue liderado por la Dra. Gabriela Muñoz, investigadora del Laboratorio de Virología Animal de FAVET, junto al Dr. Aldo Maddaleno, jefe del laboratorio Farmavet. Esta expansión logística ha sido clave para reforzar la vigilancia de esta gripe en uno de los lugares más extremos del planeta.
El riesgo principal en la actualidad radica en la potencial adaptación del virus a ciertas especies, como los pingüinos, lo que podría derivar en eventos de mortalidad masivos. No obstante, según la información recopilada hasta la fecha, no existe evidencia de una mortalidad generalizada, lo cual representa un dato relevante y alentador para la comunidad científica.
Este escenario exige una vigilancia continua y sistemática, priorizando la secuenciación genómica de las muestras positivas para comprender el origen y la evolución genética del virus. Este esfuerzo permitirá aportar a la trazabilidad epidemiológica, continuar la vigilancia y comprender cómo y por qué el patógeno afecta con mayor gravedad a unas especies que a otras.
Proyectos sobre influenza aviar
En el ámbito de la investigación del virus H5N1, diversos equipos de científicos y científicas nacionales han dedicado más de una década al estudio de este patógeno para proporcionar información fundamental sobre su comportamiento actual. Esta trayectoria se ha consolidado mediante la adjudicación de una serie de proyectos, que han permitido mantener una línea de investigación constante frente a los desafíos epidemiológicos del Continente Blanco.
Actualmente, este esfuerzo se ve reforzado por la reciente adjudicación de los proyectos de Anillos de Investigación en Áreas Temáticas Específicas, financiados por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID). Entre ellos, destaca el proyecto “Riesgos emergentes en la Antártica y la región subantártica: evaluación de patógenos y contaminantes en la fauna silvestre mediante vigilancia activa”.
Esta iniciativa, desarrollada en colaboración entre el Dr. Neira y su equipo del área de Virología Animal de la Universidad de Chile, junto al investigador Dr. Marcelo González del INACH, busca identificar y evaluar el impacto de patógenos emergentes y contaminantes ambientales en aves marinas —como cormoranes, gaviotas y escúas—, pingüinos y mamíferos como el lobo fino antártico, integrando herramientas de biología molecular, genómica y ecotoxicología.
Complementariamente, el Dr. Neira encabeza un proyecto Fondecyt titulado “Distribution, impact, and evolution of HPAI H5N1 in Antarctic Wildlife populations”, el cual, con una duración de cuatro años, busca dilucidar la distribución, el impacto y la dinámica evolutiva del virus H5N1 (IAAP) en poblaciones de fauna silvestre en la Antártica.
Del mismo modo, por parte del Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN) han existido otros proyectos enfocados en el estudio de este virus. Una de estas iniciativas es liderada por la Dra. Juliana Vianna, académica de la Universidad Nacional Andrés Bello e investigadora del Instituto Milenio BASE, junto a la estudiante de doctorado Claudia Ulloa, que también fue parte de la ECA Marítima 2026, que aborda el estudio genómico de la fauna y su susceptibilidad a enfermedades como la influencia aviar. Por otro lado, la Dra. Catalina Pardo, académica de la Pontificia Universidad Católica de Chile, es parte de otro proyecto del PROCIEN, denominado “Antártica, La Última Frontera: Vigilancia y Preparación ante el Avance de los Virus de Influenza Aviar Altamente Patogénicos”.
El INACH es un organismo técnico del Ministerio de Relaciones Exteriores con plena autonomía en todo lo relacionado con asuntos antárticos de carácter científico, tecnológico y de difusión. El INACH cumple con la Política Antártica Nacional incentivando el desarrollo de la investigación de excelencia, participando efectivamente en el Sistema del Tratado Antártico y foros relacionados, fortaleciendo a Magallanes como puerta de entrada al Continente Blanco y realizando acciones de divulgación del conocimiento antártico en la ciudadanía. El INACH organiza el Programa Nacional de Ciencia Antártica (PROCIEN).
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