Randstad, la compañía de talento líder a nivel global, presentó los resultados de su encuesta sobre las relaciones interpersonales en el entorno laboral. En el marco del Día de San Valentín, el informe revela una realidad que a menudo se lidera y conduce con discreción, a pesar de ser considerado un tema tabú en muchas empresas, el 42% de los trabajadores en Chile afirma haber encontrado el amor en la oficina en algún momento de su trayectoria profesional.
La cifra no es casual. El lugar de trabajo es el espacio donde las personas pasan la mayor parte de su día, compartiendo objetivos, desafíos y dinámicas creativas, buscando pares idóneos no sólo para realizar esas tareas sino también, para reconocer con quién conectar sus emociones y sentimientos en ambas dimensiones: laboral y personal. Sin embargo, cuando la interacción profesional da paso a un vínculo afectivo, surgen interrogantes sobre el impacto en el clima laboral y el desarrollo de carrera.
Frente a este panorama, Miguel Capurro, director de Capital Humano para Randstad Argentina, Chile y Uruguay destaca que en nuestro país “no existen leyes que prohíban las relaciones amorosas laborales, pero las empresas deben protegerse mediante políticas internas que fomenten la transparencia. Lo crucial no es impedir los vínculos afectivos, que son naturales en la convivencia humana, sino establecer protocolos de confianza con mecanismos de reporte voluntario. Esto actúa como una garantía mutua: al informar el vínculo, colaboramos para evitar malentendidos y asegurar que la meritocracia siga intacta».
Radiografía del romance laboral: ¿Quiénes se enamoran en la oficina?
El estudio profundiza en la naturaleza de estos vínculos, destacando que la gran mayoría se da en condiciones de igualdad jerárquica. Según los datos de Randstad:
El 68% de los romances ocurre entre colegas pares.
Un 17% se da con una persona de menor rango.
Un 15% ocurre con una persona de mayor rango jerárquico.
Estos datos sugieren que la afinidad y la cercanía diaria son los principales motores de estas relaciones, más que las dinámicas de poder.
El dilema corporativo: ¿Qué dicen las organizaciones? A pesar de la prevalencia de estas relaciones, existe una brecha significativa entre la realidad de los trabajadores y las políticas corporativas. El sondeo indica que el 60% de los encuestados percibe que su empleador NO aprueba los vínculos amorosos entre colegas, mientras que sólo el 40% siente que existe una apertura o aprobación por parte de la compañía.
Esta desconexión entre la realidad y las políticas corporativas suele empujar a las parejas a la clandestinidad, incrementando la carga emocional y dejando a la organización expuesta ante posibles conflictos de interés.
Más allá del romance, Randstad advierte que el momento más crítico para el clima laboral ocurre cuando estas relaciones terminan. La presión de mantener el profesionalismo tras una ruptura, obligados a convivir diariamente en el mismo espacio, se convierte en un factor de estrés que amenaza tanto el bienestar psicológico como la productividad del equipo:
Agotamiento y estrés: La tensión emocional de una ruptura en el lugar de trabajo hace a los colaboradores más vulnerables al burnout, al disminuir sus reservas emocionales.
Impacto en el equipo: Los conflictos no resueltos pueden generar incomodidad en el equipo, forzando a colegas a tomar partido o distrayendo el foco de los objetivos laborales.
Recomendaciones para el talento y las empresas
Si bien no existe una fórmula universal, dado que el entorno colaborativo propicia naturalmente los vínculos humanos, el desafío para las empresas no es prohibir, sino gestionar. Para mitigar riesgos, Randstad recomienda transitar desde la prohibición hacia la regulación. La clave está en implementar políticas de transparencia y códigos de conducta participativos que ayuden a delimitar la esfera personal de la profesional, protegiendo tanto el clima organizacional como la carrera de los colaboradores.
“El amor en la oficina no es un problema de disciplina, sino un desafío de cultura organizacional. Las compañías líderes entienden que la afinidad es una consecuencia natural del trabajo en equipo, una cultura sólida interpreta que el lugar de trabajo no es una burbuja, sino un reflejo de la vida misma. Por ello, nuestra recomendación es transitar desde la restricción hacia la gestión responsable, donde el compromiso con los resultados y la ética profesional sean los únicos límites innegociables para el talento», finaliza Miguel Capurro.
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