El cáncer es la enfermedad que lidera las causas de muerte en el país. Según cifras del Departamento de Estadísticas e Información en Salud del Minsal (DEIS), durante el 2025 ocasionó el fallecimiento de casi 28 mil personas, de ahí la relevancia de prevenir la enfermedad, pero también de acompañar y sostener de manera empática a quienes la padecen.
En este contexto es que la fundación Salud Circular hace un llamado a avanzar hacia una cultura de cuidados compartidos y de acompañamiento integral, entendiendo que el diagnóstico no solo afecta a quien padece la enfermedad, sino que también genera un impacto en su entorno.
Sandra Lanza Sagardia, presidenta de Salud Circular enfatizó en la importancia que tiene para una persona enferma de cáncer el entorno, los afectos y las redes de apoyo que se pongan a su disposición. “Nadie debería transitar la enfermedad en soledad. La familia, las amistades, las redes de cuidado y una comunidad que acompañe sin juzgar ni presionar pueden hacer la diferencia en el proceso de recuperación de una persona”, puntualizó.
El cáncer sigue siendo uno de los principales desafíos de salud pública a nivel mundial. La evidencia científica es clara: hábitos como llevar una alimentación saludable, actividad física regular, descanso de calidad y evitar el tabaco y el consumo de alcohol pueden reducir significativamente el riesgo de desarrollar la enfermedad y mejorar la calidad de vida. “Promover la prevención no es solo una responsabilidad individual, sino también un compromiso colectivo que involucra a las familias, las comunidades, los equipos de salud y las políticas públicas, para construir entornos que faciliten elecciones más saludables y equitativas para todas las personas”, enfatizó la presidenta de Salud Circular.
Para Daniela Rojas, psicóloga, magíster en bioética, socia fundadora de «Acompasar» y consultora en Comunicación Compasiva en cáncer y fin de vida, la presencia, la escucha activa y el abordaje desde un enfoque que contemple a la persona y su contexto, son aspectos relevantes durante el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad.
“Hablar de calidad de vida y de prevención implica reconocer que no todas las personas cuentan con las mismas condiciones para cuidarse. El autocuidado no puede entenderse solo como un esfuerzo individual, sino como algo que requiere comunidades, redes, entornos y políticas públicas que lo hagan posible. Cuando el cuidado es compartido, el autocuidado deja de ser un mandato y se transforma en una posibilidad real para las personas que viven con cáncer.”
Desde Salud Circular, el llamado en el Día Mundial del Cáncer es a fortalecer una cultura del cuidado basada en la empatía, la corresponsabilidad y el acompañamiento continuo. Avanzar hacia comunidades más informadas y comprometidas permite no solo prevenir la enfermedad, sino también mejorar la calidad de vida de quienes la enfrentan. Porque frente al cáncer, el cuidado no puede ser individual, sino que debe ser colectivo.
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